Entrevista con Alicia Latorre, Presidenta de Provida
Hace falta humildad, astucia, y valentía
La Federación Española de Asociaciones Provida ha renovado su Consejo
Federal. Doña Alicia Latorre, de la Asociación Adevida, de
Cuenca, es la nueva Presidenta. Hablamos con ella:
Trabajar muy unidos, manteniendo íntegro el mensaje Provida, animar el funcionamiento de las asociaciones, con una buena comunicación entre todos y una formación adecuada de los voluntarios, son las prioridades que se marca en este nuevo período doña Alicia Latorre, Presidenta desde finales de enero de la Federación Española de Asociaciones Provida, en sustitución de la doctora Dolores Voltas, una de las fundadoras del movimiento provida en España.
Las asociaciones de la Federación, nacida en 1981, y que desde 1999 es ONG Consultiva Especial del Consejo Económico y Social de la ONU, están en 24 ciudades de España, con 22 centros de apoyo a la mujer embarazada en dificultades. Han ayudado a más de 50.000 mujeres, y a nacer a unos 30.000 niños.
¿Qué aportará el relevo generacional del
Consejo Federal?
Valoro profundamente a tantas personas que, con su
tiempo, su trabajo y su dinero, con pocos medios y
muchas dificultades, han hecho posible más de 20
años de trabajo. La sangre nueva aporta fuerzas para
coger el testigo, quiere aprender de ellos y
continuar su trabajo, aprovechando las nuevas formas
de comunicación y contactando con todos los
interlocutores posibles
¿Qué retos existen hoy para transmitir un
mensaje provida?
En primer lugar, el reto de transmitirlo íntegro,
con toda su grandeza y congruencia. Y para eso, hay
que conocerlo y tratar de vivirlo. No es sólo el
problema del aborto, sino todo lo relacionado con la
cultura de la vida. Otro reto es hacer llegar este
mensaje al mayor número de personas y llegar a los
medios de comunicación; romper el gran muro de
silencio.
Hay que despertar las conciencias,
empezando cada cual por la suya. Es muy importante
tratar de conseguir que haya leyes justas en todo lo
relacionado con la vida humana, y unas estructuras
de ayuda real y positiva, tanto a nivel nacional
como internacional. El mensaje provida es bueno para
todos. Mejora a las personas y, por tanto, al mundo.
¿Por qué existe ese muro de silencio?
En España hay un millón de mujeres tocadas
por algo tan grave y doloroso como el aborto, y
otras tantas personas, cercanas a ellas, que también
han tenido algo que ver. Hay un gran sector de la
población que no quiere hablar del tema. Por otro
lado, están los intereses económicos.
El aborto es
la punta del iceberg de otros muchos problemas.
Hablar del tema removería todas las entrañas de la
sociedad; nos haría replantearnos cuestiones a nivel
personal e institucional, y eso no es cómodo. Sin
embargo, cuando no se tiene miedo a la verdad,
cuando se rompe ese muro, se abre la puerta a la
esperanza, se salvan muchas vidas, se curan muchas
heridas y la sociedad avanza.
¿Hace falta renovar las estrategias
comunicativas de siempre?
Como somos tan distintos, a unos les llega el
mensaje de una manera y a otros de otra. Por tanto,
no hay una única estrategia, pero sí que se intenta
renovar: por ejemplo, dar a conocer el gran
sufrimiento de la mujer que ha abortado, valorar la
nueva vida como un bien que hay que proteger, o
exigir a los Gobiernos que la mujer tenga una
información adecuada y a alguien a su lado. Y una
condición indispensable en cualquier estrategia:
tener mucha humildad y, a la vez, astucia y
valentía. No podemos ir con altanería (sí con
seguridad), ni con violencia (sí con firmeza).
Tampoco con cobardía o ingenuidad.
Son veteranos en España. ¿Cómo ven el
boom asociativo actual?
Nadie tiene la exclusiva en la divulgación de la
cultura de la vida y ojalá se pudiera llegar a todos
los rincones. Hay asociaciones, fundaciones y
plataformas digitales fenomenales que están haciendo
una labor fundamental. La pasividad y la
indiferencia son uno de los peores males de una
sociedad, y se está tomando conciencia de que
podemos y debemos cambiar las cosas.
Para algunos proyectos nos coordinamos con ellos y con asociaciones de otros países. [Provida organizó el Congreso Internacional Provida, celebrado en Madrid en 2003]. Aparte, hay grandes foros y plataformas de las que formamos parte, porque coincidimos con ellos en algún campo, como el Foro Español de la Familia, el Pacto por los Derechos y Libertades, Hay alternativas, etc. Estando unidos, los efectos se multiplican, y los ánimos se confortan.
¿Cuál es el papel de la mujer en la abolición del aborto?
En EEUU se legalizó en el aborto por la causa de una mujer y siempre con la mentira como ingrediente fundamental. Los medios de comunicación, con mucho dinero de por medio les hicieron el juego. Sus artimañas las han ido repitiendo en todos los países. Gente desinformada que quiere parecer progresista y un ambiente sin valores es el público ideal para secundar sus planes.
Con las armas contrarias y algunos elementos comunes podemos lograr la victoria de la causa de la vida: Verdad en lugar de mentira, divulgándola a los cuatro vientos. Buscar la verdad en nuestro corazón, divulgar la verdad sobre la vida y la muerte del no nacido, de las consecuencias del aborto en la mujer, de lo que es una auténtica ayuda a la embarazada, de la grandeza de la maternidad, de la sexualidad ordenada.
Esa verdad debe utilizar los medios de comunicación social, todos. Y además debemos crear estructuras de vida, de ayuda real. Sin quitarle importancia al hombre, la mujer tiene un papel fundamental, más bien especial, porque ella es la que se queda embarazada, la que lleva a su hijo durante nueve meses y hay una unión profunda durante toda la vida. Puede ser una barrera infranqueable si se posiciona junto al hijo y no negocia este punto, no consiente que nadie los enfrente ni le presenten a ese hijo como enemigo de su felicidad y de su realización personal.
La mujer puede acabar con el aborto si se respeta y no permite ser utilizada sexualmente. Esto evitaría embarazos que son consecuencia de abusos y de desórdenes. Pero en cualquier caso, si queda embarazada, sean cual sean las circunstancias, se puede acabar con el aborto valorando a su hijo como el don más hermoso, como el tesoro por el que merece la pena luchar y buscando ayuda en manos amigas no en gente sin escrúpulos que busca lucrase a costa de su dolor y de sus dificultades.
Se encontrará de cara con las falsas feministas que sólo admiten a la mujer enemiga de lo femenino, de la maternidad y del hombre y también de los falsos progresistas que justifican el asesinato y desprecian a los más débiles. Testimonios de mujeres que han seguido adelante con sus hijos a pesar de las dificultades, y las de aquellas que abortaron y que están arrepentidas, son dos armas poderosas para hacer reflexionar a la gente. Y después aprovechar toda la energía espiritual de sus creencias, si las tiene, saber que la desigualdad de fuerzas en la lucha no es obstáculo para la victoria, sino al contrario. Dios es nuestra fuerza. En resumen: verdad, coraje, constancia y mucha fe, con los medios de comunicación trabajando en firme.
María Martínez López
Alfa y Omega, Jueves 12 de abril de 2007