El aborto no libera a las mujeres

La mayoría de las feministas modernas han hecho del acceso fácil al aborto, el símbolo mismo de la liberación de las mujeres. La literatura de la National Organization for Women -Organización Nacional de Mujeres- se refiere repetidamente al aborto como “el derecho más fundamental de las mujeres” -más importante incluso que el derecho a votar y el derecho a la libertad de expresión. La NOW ha señalado la protección del derecho al aborto como su máxima prioridad. Esto es irónico, porque el aborto no libera a las mujeres. Por el contrario, el aborto -y el uso que de él se hace- dan validez al concepto patriarcal del mundo que mantiene que las mujeres, a quienes su capacidad de tener hijos les estorba, son inferiores a los hombres. El aborto libera a los hombres, no a las mujeres. Hay tres razones por lo cual esto es cierto.

“El feminismo es parte de una filosofía más amplia que valora toda vida.” Las mujeres verdaderamente liberadas rechazan el aborto porque rechazan el concepto masculino del mundo que acepta la violencia como una solución legítima al conflicto. Más que contentarse con la mera igualdad -el derecho a contribuir igualmente al mal del mundo- las feministas provida tratan de transformar la sociedad para crear un mundo que refleje los verdaderos ideales feministas. El feminismo es, verdaderamente, parte de una filosofía más amplia que valora toda vida. Las feministas creemos que todos los seres humanos tienen un valor inherente y que este valor no puede ser concedido ni negado por otras personas. El verdadero pensamiento feminista reconoce la interdependencia de todos los seres vivos y la responsabilidad que todos tenemos los unos por los otros. Este feminismo rechaza la idea masculina que ve a los individuos como seres que funcionan separadamente de sus semejantes, en mutua competencia.

El aborto es incompatible con esta visión feminista. El aborto hace que la mujer rechace a sus propios hijos para competir por los favores del patriarcado. El aborto es de gran provecho para los empresarios -que no tienen que hacer concesiones a las mujeres embarazadas y a las madres-, para las escuelas -que no tienen que adaptarse a las necesidades de los padres-, y para los hombres irresponsables -que no tienen que comprometerse con sus compañeras o con sus hijos. Las mujeres que aceptan el aborto han consentido en sacrificar a sus hijos por la conveniencia del mundo de los hombres.

Las mujeres que han sido liberadas de los modelos de pensamiento masculinos se niegan a participar en su propia opresión y en la opresión de sus hijos. Se niegan a aceptar el aborto, que denigra la capacidad de dar vida de las mujeres. En su lugar, se esfuerzan por conseguir crear un mundo que reconozca la superioridad moral del pensamiento materno y que sea, por tanto, bondadoso, amoroso, educador y provida. Cada aborto frustra este objetivo y perpetúa el patriarcado. Las mujeres liberadas no cooperarán. Rechazan el aborto y todo lo que representa.

Los esfuerzos para establecer el aborto como una solución legítima a los problemas de ser mujer en una sociedad dominada por los varones, entregan a las mujeres a la discriminación debido al embarazo. Aquellas feministas que exigen el derecho al aborto aceptan la noción de que una mujer embarazada es inferior a una no embarazada,que el embarazo y la maternidad son incompatibles con ser una adulta que funcione plenamente, y que un varón sin trabas y libre es el modelo para el éxito. Al contentarse con el aborto en lugar de trabajar por los cambios sociales que harían posible combinar el tener hijos y la profesión, las feministas proaborto han consentido en participar en el mundo de los hombre bajo las condiciones del hombre. Han traicionado a la mayoría de las mujeres trabajadoras que quieren tener hijos.

El aborto permite que los hombres escapen a la responsabilidad por su propio comportamiento sexual. Un hombre cuyo hijo es abortado es liberado de la necesidad de que mantenga a sus hijos. No es sorprendente el que la Fundación Playboy sea una importante partidaria del derecho al aborto, porque el aborto es una consecuencia natural del ideal de Playboy de sexo sin consecuencias, sin compromiso y anónimo. Las mujeres pueden ser reducidas a la condición de un artículo de consumo, que si se “rompe” por el embarazo se puede “arreglar” por el aborto.

Las feministas proaborto han corrompido el feminismo adoptando los criterios masculinos, que mantienen que es permisible tratar desigualmente a los “desiguales”, y para los poderosos oprimir a los débiles. Al aceptar este concepto patriarcal del mundo, estas feministas han capitulado a la dominación masculina. Las mujeres que consienten en ajustarse a los ideales de un mundo hecho por los hombres y para ellos, no están liberadas; simplemente han alterado sus papeles dentro del patriarcado.

Esta es la traducción autorizada de un folleto publicado por Feminists for Life of America. Para obtener más información sobre esta organización y sobre el feminismo provida, consulte su portal en Internet: http://www.feministsforlife.org/spanish/.